martes, 9 de octubre de 2007

Deprisa, deprisa

Juan Luis Cebrián, ese hombre que puso de moda la barba de tres días o de cuatro o cinco y que ahí sigue, pero mejor recortado, se ha permitido, como consejero delegado de PRISA, criticar la política del gobierno de Zapatero. Y dirán ustedes: ¿qué narices ha dicho? Un gobierno tan maravilloso como éste, bla bla, tan social y adelantado como éste, bla bla, un gobierno tan puro y bueno, bla bla, debería ir muy bien en las encuestas. Pero, oh, no va, no va. ¿Y por qué no va tan bien? Aquí se encuentra la clave, querido Watson: resulta que la gente que lee El País al parecer no le perdona a Zapatero sus tejemanejes con La Sexta. Esa es la clave, señores. Ahí va el análisis más refinado de la política española.
La respuesta sólo puede ser una: falla la política, la política de comunicación y la comunicación de la política.
O cómo La Sexta y Público acabaron con el verdadero pluralismo (cuyo representante supuestamente habrían de ser Cuatro y El País). Es curioso ver el pozo sin fondo de tomaduras de pelo en que van cayendo poco a poco los de PRISA: ¡qué digo poco a poco! Deprisa, deprisa.

3 comentarios:

Di Blasino dijo...

Cebrián representa una escena de celos. Son frecuentes en las odiosas relaciones entre el poder político y los grandes medios de comunicación. Cada cual tiene su pareja y a veces surge en ella el reproche, la riña, el desplante. La prensa seria se comporta a menudo como un personaje de la prensa del corazón.

ace76 dijo...

El señor Cebrián tiene razón al decir que el Gobierno no ha tenido una buena estrategia de comunicación, ya que no sabido transmitir sus logros a la opinión pública y ha dado muchas veces impresión de seguidimos a la derecha, de no llevar la iniciativa comunicativa y lo que es peor, de improvisación y falta de coordinación entre ministerios.

Ahora, que eso se debe a que ZP ha ayudado a unos amiguetes a crear la Sexta, potenciar Mediapro y sacar a la calle un nuevo periódico, en vez de seguir privilegiando al grupo PRISA... bueno, es un argumento tan interesadamente corporativista (y veladamente amenazador) que se cae por su propio peso.

Y este párrafo roza el colmo del cinismo:

Sin citarlo, el consejero delegado de PRISA se refería al secretario de Estado de Comunicación Miguel Barroso, y a su papel determinante en la creación de una ley de medidas urgentes para el impulso de la Televisión Digital Terrestre. "Con el pretexto de ampliar el pluralismo", esta ley permitió "casi de forma inmediata" la adjudicación de una cadena de televisión a unos "antiguos socios" del propio secretario de Estado, "entre los que se encontraban personas de la confianza y aprecio personal del presidente del Gobierno".

Especialmente si recordamos como no se puso ninguna traba legal a que Canal Plus se convirtiera en Cuatro.

Y Prisa sigue publicando uno de los periódicos más leidos de este país, y mantiene el liderato incontestable en el campo radiofónico. Incluso tiene el monopolio en el panorama de la TV de pago por satélite. Si han decidido que la base del proyecto sea pagar extraorbitados precios por los derechos del futbol, es culpa exclusivamente suya y de su estrategia comercial. Bueno, y de que la TV de pago aun no es rentable en España por varias peculiaridades del consumidor español.

Pablo Baquero Sánchez dijo...

Estoy de acuerdo con el estimado Di Blasino, es un ataque de celos. Ahora bien, no creo que una correcta política de comunicación pudiera enderezar la política gubernamental en sectores de vital importancia (política territorial) para todos los demás (incluida la aplaudida política social). Podría también comentarse la torpeza de prescindir justo en este momento del favor de PRISA, pero ellos sabrán, o no.
Ahora bien, PRISA edita, a mi juicio, mejores medios de comunicación que Mediapro. Y no debe perderse de vista que estas batallas son estrictamente mercantiles; nada tienen que ver con la libertad de expresión que el fútbol sea gratuito, más bien con la lógica del mercado que no soportaría mucho tiempo la gratuidad; y dudo que sea esa la política que en el futuro lleve adelante Mediapro.